Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas

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Argentina, aquellos mártires católicos asesinados por el terrorismo comunista que nadie recuerda (Por Federico Sesia)

Para quienes se jactan de tener un cierto conocimiento de la historia argentina de los años ’70, el día 24 de marzo será recordado como aquel que dio inicio al régimen militar que duró de 1976 a 1984, que provocó miles de desaparecidos y que violó sistemáticamente la libertad y los derechos civiles. Sin embargo, difícilmente conocerán sobre muchas de las numerosas muertes violentas provocadas en esos mismos años por acciones terroristas de grupos como Montoneros (peronistas de izquierda) y el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo, de formación y orientación trotskista), cuando la realidad tristemente poco conocida es que, según las estimaciones del libro “Los Otros Muertos” –Las víctimas civiles del terrorismo guerrillero de los 70- de Carlos A. Manfroni y Victoria Villarruel, 1.094 personas encontraron su muerte a causa de las organizaciones guerrilleras en la década de los años ’70, aún antes de que los militares tomaran el poder.

Entre estas víctimas hay algunas figuras de intelectuales católicos (Carlos Alberto Sacheri y Jordan Bruno Genta) y de un miembro de Acción Católica (Raúl Alberto Amelong) que a mi parecer merecen ser presentadas también ante un público italiano.

 

Carlos Alberto Sacheri nació en Buenos Aires el 22 de octubre de 1933, mostrando desde su juventud una gran virtud cristiana y elevada capacidad intelectual. En 1963 se graduó en Filosofía en la Universidad Laval de Quebec, Canada, y en 1968 obtuvo el Doctorado en Filosofía (con méritos) en la misma academia, trabajando luego como profesor de Metodología Científica y de la Filosofía Social en la Pontificia Universidad Católica Argentina, de Filosofía e Historia de las Ideas Filosóficas en la Universidad Nacional de Buenos Aires, de Etica y Filosofía Social en el Institute de Philosophie Comparée de París, de Filosofía Social y Teoría de los Valores en la Universidad de Laval en Canada. Fue además Secretario de la Sociedad Tomista Argentina, y uno de sus propulsores.
Colaboró con distintas revistas, tanto argentinas como extranjeras, como Philosophia, Les Cahiers du Droit y Presencia. Su obra escrita más famosa data de 1971 y se titula La Iglesia Clandestina, en la cual denunció las infiltraciones marxistas en el seno de la Iglesia Católica. El domingo 22 de diciembre de 1974 Carlos Sacheri fue asesinado por miembros del ERP-22 de Agosto (fracción del mismo que se separó en 1973) con un disparo de pistola en la cabeza, que le fue efectuado mientras estaba en su auto para volver de Misa con toda su familia. Su esposa y sus siete hijos (el mayor de 14 y la menor de 2 años) fueron testigos del homicidio.

 

Jordán Bruno Genta, nacido el 2 de octubre de 1909, tuvo un padre anticlerical y ateo que no lo hizo bautizar ni a él ni a sus tres hermanos, y no tuvo la posibilidad de conocer a su madre ya que ella falleció cuando aún era un niño. Abrazó la ideología marxista durante sus estudios universitarios en la Facultad de Letras y Filosofía, y sucesivamente se casó con María Lilia Losada por civil en el ’34. Cuando le diagnosticaron tuberculosis debió radicarse en Córdoba para curarse, ciudad en la cual tuvo la ocasión de meditar sobre los clásicos griegos de Platón y Aristóteles. Curado en 1935, se transfirió con su esposa a Paraná, en donde trabajó como profesor en la Universidad Nacional del Litoral, conociendo allí la obra de Santo Tomás de Aquino gracias a los escritos de Jacques Maritain. Será gracias a los debates sobre el catolicismo con su amigo y profesor del Seminario Diocesano, Juan Ramón Alvarez Prado, que obtuvo la gracia de una conversión que lo llevaría a ser bautizado y a casarse por iglesia con Losada en 1940, a los 31 años. Su Primer Comunión fue en 1952, a los 42 años. Obligado a abandonar su profesión por su oposición al gobierno de Juan Domingo Perón, podrá volver a su puesto solo luego de la Revolución Libertadora (golpe cívico-militar que destronó a Perón) en 1955, convirtiéndose en Rector del Instituto Nacional del Profesorado. A causa del abandono del marxismo debido a su conversión al Catolicismo y a su denuncia de los errores de dicha ideología (plasmada en 1960 con la publicación de su ensayo titulado Libre examen y comunismo) se pondrá en contra de la izquierda radical, que lo llevará a la muerte ek 27 de octubre de 1974, día de la Fiesta del Cristo Rey. Ese domingo por la mañana, mientras salía de su residencia en Buenos Aires para dirigirse a Misa, miembros del grupo ERP-22 de Agosto lo asesinaron de varios disparos en frente de su familia.

 

Raùl Alberto Amelong no fue, contrariamente a Sacheri y Genta, un hombre académico, sino un simple miembro de Acción Católica Argentina que se desempeñaba como manager de la industria siderúrgica Acindar. Hombre de profunda fe (de sus nueve hijos uno se convirtió en sacerdote y dos en monjas), confiaba en la Providencia más allá de saber que arriesgaba su vida y de la certeza que el terrorismo en la Argentina de aquellos años permanecía sustancialmente impune. Es a él a quien se debe la fundación de Acción Católica en la ciudad de Rosario y el financiamiento de la construcción de diferentes iglesias, llegando a endeudarse por sus obras de caridad más allá de tener un empleo remunerado. A inicios de junio de 1975 Amelong fue víctima de cuatro jóvenes que descendieron de un vehículo y dispararon contra él, hiriendo también a su hija Inés en una pierna. Esta vez los asesinos no eran del ERP-22 de Agosto sino Montoneros. De frente a la muerte de estos hombres surge la pregunta de cuánto tiempo se necesitará hasta que ese sutil pero oscuro velo de lo políticamente correcto se corra definitivamente para poder dar vida a una seria y objetiva investigación sobre las víctimas del terrorismo guerrillero en Argentina, investigación que pueda poner en marcha la única forma de justicia posible en lo que refiere a aquellos muertos: traspasar el conocimiento de estos hechos de un reducido ámbito académico hacia la memoria histórica compartida.